El tipo de recorrido al que es adecuado el zapato se determina observando su reacción a la torsión lateral: si es fácil de torcer, no garantiza un buen agarre en terrenos ásperos o resbaladizos. Por lo tanto, sólo es adecuado para caminatas cortas o para personas experimentadas que estén seguras de su posición. Cuando el zapato resiste a la torsión, su rigidez lo hace adecuado para uso en terreno más difícil (rocas, pendientes…). La suela proporciona amortiguación. No suele ser muy grueso en los zapatos con la parte superior baja, porque estos modelos apuntan más a la precisión y al contacto con el suelo. Las suelas blandas están hechas para terrenos planos. Las suelas duras, con gruesos tacos, están diseñadas para las montañas. Los cordones deben ser mantenidos en su lugar por pequeños ganchos de cierre automático, que bloquean el tobillo. Los cordones deben ser apretados para asegurar un buen ajuste, pero no comprimir el tobillo. Las varillas bajas pueden ser equipadas con “encaje rápido”. Esta es una correa que proporciona un cordón, sin nudos que atar.